Si bien el TEA engloba ciertas características generales que se asocian a desafíos dentro del plano social, sensorial y/o comunicativo, cada niño/a es singular.
La manera en la que incorporamos la música, los sonidos, el silencio y hasta las propias voces no quedan exentas a ésta singularidad.
Acompañar el momento del baño con canciones, música en estéreo, la sonoridad de las voces primarias en un relato durante el aseo, y hasta el silencio mismo, van a ser considerados como buena compañía o herramienta de apoyo siempre y cuando el/la niño/a manifieste deseos o necesidad de aquello.
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