Dependiendo del perfil sensorial del niño/a se buscará ofrecer distintos alimentos, pensando en cuáles son sus gustos (sabores, texturas) y así planificar en conjunto con la familia.
Por ejemplo:
- Preparar milanesas con rebozados crujientes para aquellos niños/as a los que les agrada comer texturas crocantes y así se incorpora también un alimento proteico.
- Evitar alimentos inflamatorios, como lo son las harinas, azucarados, o ultra procesados que pueden provocar desagradables sensaciones interoceptivas.
Es importante recordar que cada niño/a es único y es necesario diseñar un plan de tratamiento individualizado y adaptado a las necesidades específicas de él.
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